Aquí en casa nos gustan mucho los roscos de vino y en navidad no pueden faltar en la mesa, así que este año fué otra de las cosas que me propuse hacerlas, ya que estaba segura de que caseros, serían muuuuucho más ricos... Y la verdad es que no me equivoqué. ;)
Ingredientes:
- 360g de harina
- 40g de manteca
- 70g de vino dulce
- 100g de azúcar glas
- 65g de aceite de oliva
- 10g de ajonjolí
- 10g de licor de anís
- y azúcar glas para decorar
Tenemos que precalentar el horno a 180º. En un cazo, ponemos el aceite de oliva
con las semillas de ajonjolí a fuego lento (yo también le he puesto una
cáscara de naranja para que tenga un gustito más bueno). Se calienta
hasta que las semillas y la cáscara de naranja desprendan su aroma y el
aceite no esté crudo, no debe hervir.
Después tamizamos la harina y
la ponemos en un cuenco junto la manteca, el vino dulce, el azúcar glas y
el anís. Incorporamos también el aceite tostado con las semillas (si le
habeis puesto la cáscara de naranja, se quita) y amasamos todo hasta
obtener una masa homogénea.
Extendemos la masa sobre el mármol de la
cocina o donde querais trabajarla y formamos los roscos con un
cortapastas. Yo no tengo para hacer roscos (me queda pendiente para el año que viene pedírselo a los Reyes, jejeje..) y entonces lo he hecho con un vaso, y lo de dentro, con
el tapón de una Coca-cola. ;)
Después ponemos los roscos en una
bandeja del horno con papel sulfurizado y los horneamos unos 12
minutillos aproximadamente. Ya vereis que se doran por fuera y quedan
duritos (aunque por dentro estarán tiernos).
Cuando los saquemos del horno, los pasamos por azúcar glas y ya los tendremos listos!!!
Ha que es fácil??? Pues nada, animaros a hacer los rosquillos caseros las próximas navidades!! que los tendreis listos en un ratín, ya vereis. ;)
Ah!! y aunque no sea navidad, también!!! ;)
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